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Kiko Berenguer Jazzmakers

Juliol 10, 2012

Aljazzira Jazz Club. Temporada 2003-2004

KIKO BERENGUER JAZZMAKERS

Presentació del cd Papi toca el saxo, gravació corresponent al projecte presentat per Kiko Berenguer al Festival Internacional de Jazz de Xàbia, 2003.

Chris Kase – trompeta; Kiko Berenguer – saxo tenor; Eladio Reinón – clarinet, saxo soprano; Toni Belenguer – trombó; Kontxi Lorente – piano; Tom Warburton – contrabaix; Narso Domingo – bateria

Dijous 22 de maig, a les 22:30 hores. Auditori de la Casa de la Cultura, Alzira. Entrada lliure

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Notes del programa de mà

KIKO BERENGUER

Nascut a Xàbia, estudià música a la seua ciutat natal i als conservatoris de València i del Liceu de Barcelona. Ha perfeccionat els seus estudis amb Daniel Leffayet, Jean Marie Londeix, Norbert Nozy, Ralph Moore i Chris Cheek. Ha treballat amb tots els músics valencians i amb artistes com ara Dennis Rowland, Kurt Rosenwinkel, Michael Mossman i Pat Metheny. A més de liderar els seus grups és membre de Sedajazz Big Band, Solar Sides, Nova Dixieland Band, Jeff Jerolamon Group, i en música pop ha col•laborat amb Revólver, Seguridad Social i Presuntos Implicados. Ha actuat als festivals de San Sebastián, Alacant, Murcia, València, Malta, Montreux, Cully, St. Barth, Faro, gravant per a televisions franceses i canadenques. A més a més, ha desenvolupat una intensa carrera discogràfica com a saxofonista, compositor, arranjador i productor.
El Festival Xàbia Jazz, organitzat per l’Ajuntament de Xàbia i per l?Institut Valencià de la Música, encarrega cada any a un músic valencià un projecte especial, que s’estrena en el Festival i que després es grava en disc. En la passada convocatòria, el músic elegit fou Kiko Berenguer, i en el concert d’avui ens presentaran el cd que recull el seu projecte per al festival.

El KIKO BERENGUER JAZZMAKERS està format per:

KIKO BERENGUER saxo
CHRIS KASE trompeta
TONI BELENGUER trombó
ELADIO REINON clarinet
KONTXI LORENTE piano
TOM WARBURTON contrabaix
NARSO DOMINGO bateria

Des que començà la meua aventura amb el jazz he tingut una estreta relació amb l’estil dixieland, que mai no he abandonat malgrat els meus treballs en altres tendències jazzístiques. En aquesta ocasió tan especial he preparat temes i arranjaments originals per a una formació de quatre vents més secció rítmica, conjugant la manera d’entendre la música a Nova Orleáns a les primeries del segle passat amb les influències auditives inevitables en l’evolució que he experimentat. El que pretén aquest projecte, per al que tinc la sort de comptar amb col•legues de reconegut prestigi, és oferir un jazz apte per a tots els públics, de ric colorit musical, en què la creativitat i la senzillesa van de la mà. Kiko Berenguer

El Dixieland, una modalidad de hacer jazz, puede ser divertido, nostálgico o alegre, expansivo o, incluso, introspectivo o tristón. Lo que sí es indiscutiblemente, es arte democrático. Esta tendencia a compartir creación se hereda de la polifonía de Nueva Orleans, donde los talentos colectivos se aunaban para conseguir un resultado que después pudimos definir como belleza absoluta: me remito a Potato Head Blues de Louis Armstrong con los Hot Seven. Desde entonces el jazz cambió y se transformó hasta llegar al jazz moderno actual, genérico, heredero de otros estilos que han pasado colocando música al siglo xx.
En los años treinta, no pocos músicos de jazz, sobre todo en las áreas de Chicago y Nueva York, se negaron a aceptar el espectáculo masivo de la Era del Swing. Fueron, si se quiere, puristas sin proponérselo. De este modo, con Eddie Condon a la cabeza, inauguraron el dixieland moderno. A finales de los años cuarenta y sobre todo en los cincuenta, estos músicos incorporaron en sus grupos secciones rítmicas modernas: el desplazamiento del bombo de la batería en beneficio del gran plato, la transformación del piano en un instrumento con menor compromiso rítmico y mayores trabajos de sugerencia armónica, la desaparición de la tuba y el saxo bajo (salvo para casos de pintoresquismo voluntario) en beneficio de un contrabajo derivado de los grandes de la era del Swing: Walter Page y Jimmy Blanton. Estas transformaciones hicieron que los solistas expandieran su talento, a lo que también ayudó la creación del disco de larga duración (LP), donde las limitaciones de tiempo desaparecían dando lugar al desarrollo de solos más largos. Muchos héroes del pasado grabaron entonces sus mejores discos, pasando por encima de la preponderancia (lógica y temporal) del jazz moderno: Eddie Condon para el sello Columbia, Bobby Hackett para Capitol, Jack Teagarden para Capitol y Epic, y los supervivientes de la orquesta de Bob Crosby para varios sellos. Algunos, cuyo mensaje era intemporal, continuaron siendo fieles a sus orígenes pero no tuvieron inconveniente en insertarse en contextos contemporáneos (Pee Wee Russell con Thelonious Monk y Jimmy Giuffre; Bobby Hackett con Dizzy Gillespie). En todos ellos está el origen del jazz tradicional con lenguaje moderno, una música que tuvo y tiene seguidores incondicionales entre los aficionados al jazz.
Este CD va más allá. Sobre todo porque parte de una idea y no es una consecuencia. La idea consiste en la elaboración de un repertorio tradicional inédito (por lo tanto, engañosamente tradicional), la exposición de los temas según las formas canónicas del estilo y el cambio, a la hora de la expresión individual en los solos, al lenguaje propio de cada uno de los músicos. Todos, en este caso, son músicos modernos.
Por supuesto que existen precedentes, pero la sensación que produce esta música –quizá porque está grabada en 2003 y por la originalidad de las composiciones de Berenguer–, es la de una jovial novedad. Y llama al oyente a no descuidar la atención y no permanecer en la anécdota de los temas porque los solos ponen los puntos sobre las íes de dónde estamos en el tiempo y la historia. La formación instrumental bien podría ser como una de las de Crosby: front line de trompeta, trombón y clarinete más saxo tenor; la rítmica es la común en el jazz moderno. Aunque en la exposición de los temas todos se establecen detrás de la idea y se simplifican, en los solos es donde se expresan. Y aquí surgen atractivos y saberes diferentes. El gran sonido de tenor de Kiko Berenguer, la pureza clásica que Eladio Reinón elige para su clarinete, el juego graciosamente bopper de Toni Belenguer, la gracia y el tempo de Terell Stafford. Cuando “por detrás” hay músicos como Sanz, Rossy y Miralta, el funcionamiento de la máquina está garantizado. El pianista se confirma como un solista de primer orden, Rossy es uno de los principales especialistas en su instrumento y Miralta propulsa energía y sutilezas con gran elegancia.
 Una escucha de Papi toca el saxo nos coloca en una época de libertad, quizá ilusoria, pero esperanzada. Un momento en que lo mejor de cada cual se funde para lograr lo mejor de todos.

Carlos Sampayo

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